Queridos soñadores.. quiero compartir con ustedes una alegría que me he llevado este mes, cuando por mi relato anterior he sido seleccionada adicto del mes en "Adictos a la escritura".
Quería compartirlo especialmente con vosotros porque sois los que día a día seguís haciendome soñar...
Un abrazo muy fuerte.
Donante de recuerdos
Publicado por
Ferati
on martes, 26 de noviembre de 2013
Si me preguntas cual es la
afición de un hombre que sin saber si es joven o viejo sigue viviendo día tras
día encerrado en una habitación de un hospital cualquiera, pues entonces mi
respuesta es soñar. Sueño, y sin saber cómo ni por qué los recuerdos brotan en
mi mente de manera intermitente, llenándolo todo o vaciándolo de repente, porque
no recuerdo nada, pero lo recuerdo todo. Sueño…
Abro los ojos y me encuentro
esperando en las vías del tren mientras observo a la gente de mí alrededor, hay
madres nerviosas esperando a su marido mientras sus hijos juegan entre ellos a
la pelota ajenos de las circunstancias de ese momento, hay soldados que con
sus hatillos se despiden de su familia conscientes de que aquella podría ser la
última despedida de su vida y en el ambiente una tristeza embriaga todo oscureciendo
aún más la mañana lluviosa.
Sigo mirando a mi alrededor
y mientras mi mirada captura todos los momentos, me fijo en
aquella preciosa chica que no deja de sonreír en medio de tanta tristeza, tiene
los ojos oscuros y profundos como la noche y unas piernas kilométricas que se
intuyen debajo de su falda, a su lado, un soldado que se subía al tren. Era
curioso, las despedidas sacan los sentimientos más profundos, pero ella seguía
sonriendo aún cuando el no dejaba de mirarla desde la ventana del vagón, fue en
ese momento cuando pude apreciar su dulce voz: “te estaré esperando siempre,
porque la eternidad es nuestra”. Seguidamente el beso más fugaz, apasionado y
con sentimiento tuvo lugar, y en ese momento preciso me embriaga un calor en el
corazón pero… abro los ojos y me encuentro de nuevo en mi habitación.
Prefiero volver a aquella
estación asi que cierro los ojos y le veo, es el mismo chico de antes pero el escenario ahora es un campo de batalla. Quiero acercarme a él, decirle que todo sigue adelante, que algún día acabará
la guerra, que haga lo imposible por matar a la menor gente posible, que la
culpa es de los poderosos, esos que salen indemnes de todas las situaciones y
que nos utilizan como peones en su juego de ajedrez tratándonos como a la pieza
menos importante del tablero. Pero le sigo mirando, y tengo ganas de chillarle
pero mi voz no alza el vuelo y quiero sacarle de allí, de la destrucción de los
saqueos, de la muerte, pero no puedo.
Doy mi primer paso, pero
cuando quiero acercarme a él alguien chilla mi nombre desde la tiniebla, desde
la otra realidad a la que no quiero volver, y otra vez pasa, me encuentro en el
encierro más profundo observando a esa enfermera que no deja de mirarme con las
pastillas en su mano, no sé por qué pero sin saber quién es me inspira
desconfianza, de cualquier manera me las trago y vuelvo a sumergirme en lo más
profundo de mi ser…
Todo a mi alrededor se
vuelve negro, veo imágenes intermitentes del dolor, de las
heridas, de la muerte, de lo que antes tenía brillo y ahora es como una luz opaca en medio
de la oscuridad. Y me siento tan vacío por dentro... solo veo hambre, pobreza, niños sin padres, parejas en las que ya solo ha quedado uno, veo casas derruidas,
tejados sin cimientos, veo las consecuencias de la guerra y
me siento culpable…
Culpable por haberme dejado
llevar en medio de aquel desastre de vidas quitadas, donde los derechos humanos
perdieron su nombre y solo quedo como único motivo el deseo de aquel que quiso
ser poderoso a costa del todo, de un todo que sacrificó demasiadas vidas en el
camino y que aún sigue siendo el mismo demonio con diferentes disfraces. Y
entonces lo entiendo, por un instante de mi vida entiendo porque no me queda un
solo recuerdo en la mente… los recuerdos me han abandonado, era demasiado duro
seguir…
Y así es como llega la noche
y pasa otro día más. Algunos dicen que tengo alzheimer, yo prefiero llamarlo donante
de recuerdos... recuerdos de esos que invaden tu mente y nunca se llegan a
olvidar, de esos que te rasgan por dentro como un cuchillo y dañan más que las
heridas, de esos que te hacen llorar aún cuando los motivos que los provocaron
están lejos, de esos que te llenan el corazón de emociones, a veces buenas, a veces
malas, pero que te enseñan a vivir. Donante de recuerdos…
Hasta que nos den el último balazo
Publicado por
Ferati
on martes, 25 de junio de 2013
Quizás la mejor forma de comenzar
sería explicando el significado de la palabra vergüenza. Si buscamos en la RAE
lo primero que nos aparece es la turbación del estado de ánimo producida por
alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena, y quizás ese es el
significado más ajustado a lo que voy a exponer a continuación…
Naces, creces, vives y mueres, y
mientras todo eso pasa, a tu alrededor se van desarrollando una serie de
acontecimientos, a veces solo son acciones transcendentales para tu persona, y
otras veces son hechos que marcan el rumbo de la historia. El problema aparece
cuando ante tus ojos estos últimos acontecimientos son denunciables, injustos e
ilegales, y aun así nadie puede hacer nada. Vivimos tiempos marcados por la
impotencia del ciego ante lo que no puede ver y la vergüenza de quien no se
atreve a gritar por la opinión crítica del que juzga con ojos medio abiertos.
Últimamente no dejamos de ver en
los medios de comunicación como políticos se proclaman dueños de su propio
imperio, imperio al que los ciudadanos no quieren pertenecer, pero aún así lo
hacen. Atrás quedaron los sueños de un
país limpio donde el Gobierno actuara por y para el pueblo, por el contrario,
no dejamos de ver como el dinero desaparece en las manos invisibles de aquel
que hace un uso impropio de lo que no es suyo.
Este año me ha tocado escuchar
como ancianos firmaban papeles del banco de los cuales ni siquiera
eran conscientes de su contenido ante la mirada atenta de los demonios que agarraban su bolígrafo prometiendo la vida a los que no tenían ni oxigeno para respirar, he escuchado como gente era agredida por el simple hecho de manifestarse contra una política que no beneficia a ningún pobre, también me ha tocado oír como los estudiantes (por ser demasiados) se les ponía más impedimentos como siempre beneficiando a los hijos de aquellos con mayor patrimonio, independientemente de su capacidad intelectual. Porque ya se sabe: si tienes dinero, lo tienes todo.
Atrás quedo, si es que alguna vez existió la prioridad del pobre, los elogios al trabajador, y las recompensas por ser un país con un gran número de estudiantes.
Por todo ello ante la impotencia del que no puede hablar, porque cuando se alzó el primer dedo pidiendo permiso para reivindicar entre la multitud, la bala del poder atravesó la libertad, sigo esperando que alguien levante la cabeza y grite por todas esas personas que sin culpa alguna ya no tienen voz... alguien que con dos dedos de frente se dé cuenta que la única manera de salir de esta crisis tanto económica como de valores es castigar al que roba, sea de la clase social que sea, y ayudar al pobre… alguien que crea que las letras son el primer acto contra las injusticias, los gritos el paso hacia la libertad y que la lucha debería ser la constante del día.
Llámenme ilusa, pero mientras el último suspiro del mediodía sea dedicado a lo mal que van las cosas todavía creeré en el ser humano...
No nos daremos por vencidos hasta que nos den el último balazo.
eran conscientes de su contenido ante la mirada atenta de los demonios que agarraban su bolígrafo prometiendo la vida a los que no tenían ni oxigeno para respirar, he escuchado como gente era agredida por el simple hecho de manifestarse contra una política que no beneficia a ningún pobre, también me ha tocado oír como los estudiantes (por ser demasiados) se les ponía más impedimentos como siempre beneficiando a los hijos de aquellos con mayor patrimonio, independientemente de su capacidad intelectual. Porque ya se sabe: si tienes dinero, lo tienes todo.
Atrás quedo, si es que alguna vez existió la prioridad del pobre, los elogios al trabajador, y las recompensas por ser un país con un gran número de estudiantes.
Por todo ello ante la impotencia del que no puede hablar, porque cuando se alzó el primer dedo pidiendo permiso para reivindicar entre la multitud, la bala del poder atravesó la libertad, sigo esperando que alguien levante la cabeza y grite por todas esas personas que sin culpa alguna ya no tienen voz... alguien que con dos dedos de frente se dé cuenta que la única manera de salir de esta crisis tanto económica como de valores es castigar al que roba, sea de la clase social que sea, y ayudar al pobre… alguien que crea que las letras son el primer acto contra las injusticias, los gritos el paso hacia la libertad y que la lucha debería ser la constante del día.
Llámenme ilusa, pero mientras el último suspiro del mediodía sea dedicado a lo mal que van las cosas todavía creeré en el ser humano...
No nos daremos por vencidos hasta que nos den el último balazo.
Eclipse
Publicado por
Ferati
on viernes, 22 de marzo de 2013
Cuenta la leyenda que hace miles de años, cuando los humanos desconocían su poder sobre la tierra, y la naturaleza era la única diosa de nuestro mundo, surgió la mayor historia de amor de todos los tiempos...
Nuestra historia comienza cuando las noches solo estaban gobernadas por la luna, la cual vivía con ingenuidad cada uno de sus segundos de vida. Apasionada del amor y de las historias que el viento la leía por las noches para sacarla una de sus mejores sonrisas, era la reina indiscutible de la belleza de los cielos.
En cambio durante el día, un hermoso sol iluminaba cada rincón del planeta con una luz tan apagada que antes que parecer bello transmitía temor. Valeroso e indescifrable, pero con miedo de que alguien le robase el trono de rey de los cielos.
Una noche de verano, cuentan los dioses más ancianos que se produjo un fenómeno sobrenatural que desequilibró la armonía de la naturaleza, ya que durante unos instantes la tierra perdió su color. Ni el plata de las noches ni el dorado de los días iluminaban si quiera un trocito de naturaleza.
Aquella noche, la luna se encontraba absorta en sus pensamientos, cantándole a los seres de la tierra lo bonito que era el mar, y tan emocionada se encontraba ella que entre vuelta y vuelta aceleró su velocidad y se encontró frente a un dios que ella nunca había visto. Era dorado como el fuego y tenía una mirada feroz que instantáneamente descolocó cada uno de sus sentidos. Por un instante se sintió absorbida por aquel sol tan radiante que no dejaba de mirarla. Por su parte el sol observó a aquella princesa de la noche como bailaba con dulzura sin preocuparle el calor que ardía sobre su cuerpo.
Y como si fuera inevitable, durante unos instantes, la lujuria, el deseo y la pasión, el calor y el frío, se fusionaron. Aquellos estraños dioses del firmamento se dejaron llevar por sus latidos... Ella no dejaba de sentir el calor de lo desconocido y él por primera vez sintió entre sus llamas algo más que poder.
Finalmente presa de la atracción, la luna volvió a cambiar su velocidad, y sin darse cuenta vio como se alejaba de su amado. Desde la distancia, ambos seres se juraron amor eterno.
A pesar de que todo volvió a su estado normal, desde aquel entonces, cada cierto tiempo ella bailaba su danza para volver a encontrarse con él, sabiendo que aquellos instantes no podían ser eternos por el bien de los seres que habitaban la tierra.
A pesar de que todo volvió a su estado normal, desde aquel entonces, cada cierto tiempo ella bailaba su danza para volver a encontrarse con él, sabiendo que aquellos instantes no podían ser eternos por el bien de los seres que habitaban la tierra.
Por su parte el sol brilló más que de costumbre, alargando sus rayos como brazos para que ella pudiera sentir su calor, y mientras todos dormían, el sol enviaba al viento para que le cantara nanas a la luna y que nunca más se sintiera sola... Como respuesta, ella lloraba cada noche para que desde la distancia él pudiera ver en forma de estrellas todo el amor que ella le demostraba.
Dicen los más sabios que su amor perduró a los tiempos, a las dificultades y a la distancia, y que si cada noche se observa el cielo sin ceder al sueño, se pueden observar estrellas fugaces que atraviesan el firmamento como muestras de un amor que no tiene final.
Todo es culpa tuya
Publicado por
Ferati
on jueves, 27 de diciembre de 2012
14 de Julio de 1972
Querido amigo:
Puede que ya no te acuerdes de mi, ni si quiera cuando acabes de leer esto, pero creía necesario mandarte esta carta.
Todo empezó aquel año de 1931, yo tenía cuatro años, pero para ser justos he de reconocer que mi frágil memoria ahora atormentada por toda una vida, tiene ciertos espacios en blanco que algún día quisiera rellenar con letras. Mi infancia era feliz, llena de amigos con lo que jugar en el parque, abuelos que te hacen tartas por la tarde para merendar y te llenan de besos los carrillos prometiéndote que eres la niña más guapa del pueblo y unos padres que se desvivían por una buena educación en un país que no era el suyo. Por lo cual, yo me crié sabiendo que sin ir al colegio y leer miles de libros en casa no sería nadie, que cada uno se tiene que labrar su futuro aunque el destino tenga preparado miles de infortunios que sean difíciles de solventar, y siendo francos, creo que esta frase no la llegué a entender hasta muchos años después.
Pero aquel invierno de 1933, tras la Noche de los Critales Rotos empezamos a vivir juntos las aventura de la injusticia.
Fue así como comencé el colegio, y como le conocí a usted, recuerdo con una gran emoción el primer día que llegó a clase, día por el cual todavía Alemania no se había sumergido en un profundo bucle de muertes y desolación sin justificación alguna. Tenía una esbelta figura y un bigote muy bien puesto, parecía tan serio al principio que todos los niños de clase estábamos asustados, pero después empezaron las excursiones al monte, la búsqueda de mariposas, los juegos en el recreo y las historias secretas que no podíamos contar a ninguna persona, ni si quiera a nuestros padres y el ir al colegio se volvió para todos la mejor parte del día.
Recuerdo como empezó todo para mí... aquella tarde nos llevo a pasear por las calles, quería que encontráramos rincones secretos por las calles, pero en vez de eso lo que nos encontramos en los comercios fueron miles de pintadas y carteles llenos de odio hacia mi raza... los judíos. Inmediatamente nos llevó lejos de allí, mientras yo no dejaba de mirar con ojos temerosos de atrás hacia adelante. Por aquel entonces yo no entendía nada de lo que estaba empezando a ocurrir, pero una parte de mi corazón tenía mucho miedo y justo en el momento que mis ojos se llenaron de lágrimas, usted se acercó y me prometió que nunca me dejaría sola, y fue a partir de entonces cuando le consideré mi héroe.
He de reconocer que mis padres mantuvieron muy buena relación con usted, miles de noches las cenas abundaban para elogiar a aquel profesor de aquella escuela alemana y miles de veces mis padres preparaban tartas y pasteles que le regalaban sabedores de que algo malo iba a ocurrir. Ellos tenían la esperanza de que también fuera su héroe.
Y empezaron las noches sin sueño, el despido de mi padre, las lágrimas en casa cuando yo no estaba allí, los silencios en las comidas predecesores de que algo malo iba a ocurrir y la ida de mis abuelos a su tierra natal para rematar allí algunas cosas... nunca les volví a ver. Durante meses no dejaba de ver como la gente que quería desaparecía de mi vida, incluso usted...
¿Se acuerda?Un día en el colegio se empezaron a oír voces y gritos en el patio, y ahora mismo aunque no sé muy bien como entraron dentro aquellas personas, mi memoria se encuentra llena de imágenes en las que volvía a casa en silencio porque aquellos señores de uniforme me amenazaban y humillaban de camino a casa por mi raza. A pesar de todo en mi interior me sentía orgullosa de ser como era, porque mi padre siempre me había convencido de que lo mejor de las personas era que estuvieran hasta el final de sus días siendo coherentes con lo que un día fueron y lo que seguirían siendo. Y fue así el último día que le vi, porque ya no volví al colegio.
A partir de entonces nos trasladaron a otros lugares, vivíamos con el miedo continúo y sin tener hogar y aunque mi madre dijera que el hogar no eran las paredes sino la gente que te rodea, mi familia ya no era lo mismo, se dejaron de oír las risas, las anécdotas y en miles de situaciones nos sentábamos en la mesa, mirando cabizbajos sin nada que decir, porque ya estaba todo dicho.
Pero sin lugar a dudas la peor época de mi vida fue en aquel campo de concentración de Sachsenhausen. Cuando tras haberme llevado a la fuerza lejos de mis padres, de repente me encontré con un sitio donde la muerte esta anunciada a gritos, donde las personas tenían el semblante mas duro que ojo humano jamás haya podido ver, y donde el miedo hacía que miles de personas fueran como almas en pena sin ningún sentido en la vida, salvo he de tener esa pequeña esperanza de volver a ver a sus seres amados.
Durante el día no dejábamos de trabajar, porque para ellos eramos como animales sin sentimientos ni inteligencia que no se merecían vivir, fue por ello que algunos días observábamos como gente en fila entraba en grandes cámaras, pero nunca más les volvíamos a ver. A pesar de que fui creciendo en aquel lugar nunca nadie me quiso explicar a donde iba aquella gente, para mi propia felicidad me imaginaba como esas personas huían hacia la libertad.
Me dejaron salir en 1944 por ser menor de edad, pero la huella ya había marcado mucho mi mente, las muertes, el olor de aquel sitio, las noches en vela sin entender nada de lo que pasaba a mi alrededor... Y aunque ahora sigo viva, el dolor del recuerdo duele más que por aquel entonces, quizás porque ahora se el por qué de todo.
A pesar de todo lo que me rodeaba, yo le eché la culpa a usted por habernos abandonado, por haberme prometido algo que nunca volvió a cumplir, por haberme dejado ir a aquel campo de concentración donde me sentía sola muchos días. Y así fue hasta que años después cuando regresé a mi pueblo natal, una amiga de mis padres me explicó que usted nos había ayudado escondiéndonos de los malos de aquel juego y que hizo lo imposible por sacarme de aquel campo... y fue en ese momento, cuando mi corazón magullado por una infancia madura recibió otro de los golpes más duros por haber desconfiado de usted.
Es por eso que le envió esta carta, porque a pesar de que ahora mismo soy la única sobreviviente de mi familia a una época de dolor, todo es culpa tuya... el saber que hoy todavía, puedo respirar.
Gracias
Tan lleno de vida...
Publicado por
Ferati
on miércoles, 31 de octubre de 2012
Se había despertado a las 9, sabía que era la oportunidad de cumplir de nuevo uno de sus sueños y no podía desperdiciar la mañana durmiendo. Se había duchado, había desayunado aquellas tostadas con mermelada que tantos recuerdos le originaban en la mente y había comenzado la tarea más difícil de aquella mañana: elegir la ropa que ponerse; una cosa estaba clara, la corbata sería aquella morada con con esas leves rayas grises que tenía la intuición de que tanto agradaba, y el calzado serían aquellos mocasines que tanto reservaba para las grandes ocasiones. Finalmente eligió el traje con un color tan negro como la noche pero con un dueño tan lleno de vida como un amanecer.
Y sin darse cuenta ya era la hora de comer, se sentía como un niño el primer día de colegio, tenía la sensación de que a pesar de sus ochenta y siete años tenía la juventud de un adolescente.
Tras comer puso música en el salón y de nuevo danzó por toda la sala, saltó por el sofá, agarró la fregona y cantó como si le fuera la vida en ello y siguió con aquello hasta que se sintió un poco agotado. Estaba feliz, pero tenía que reservar fuerzas para aquella noche y ya era hora de acabar con los preparativos.
Una vez engalanado caminó durante media hora hasta que llegó a la calle que estaba buscando; allí compro todo lo que necesitaba: un montón de velas, una bolsa llena de caramelos y un montón de comida para la cena.
Cuando por fin llegó a su casa, eran las ocho de la tarde, se aseguró de dejar todas las ventanas abiertas, llenó todo de velas y preparó hasta la puerta de su casa un camino lleno de caramelos. Tras acabar de decorar la casa cocinó la cena, puso sobre la mesa dos copas de champán y unas rosas gobernando el centro de aquella mágica noche. El resto de la gente le habría tomado como un loco si no fuera porque era la noche de Todos los Santos, y las familias estaban más preocupadas de disfrazar a sus niños y llenarles las calabazas de plástico de caramelos que de observar a aquel anciano como llenaba su casa de luz..
Antes de sentarse a esperar a su visitante, colocó su disco preferido de vinilo en el gramófono.
Ya eran casi las once, intentó que no le venciera el sueño pero la vejez era tan natural como la caída de las hojas en otoño, y para cuando se quiso dar cuenta una voz le despertó:
Ya eran casi las once, intentó que no le venciera el sueño pero la vejez era tan natural como la caída de las hojas en otoño, y para cuando se quiso dar cuenta una voz le despertó:
Cuando abrió los ojos, allí estaba, tan preciosa como siempre, con aquellas preciosas arrugas que tanta alegría daban a su cara y esa sonrisa que nunca dejaba de hacerle sentir especial.
Allí estaba, frente a él, el amor de su vida.
Pasaron una noche inolvidable, hablaron, bailaron, se miraron y se intentaron besar, aunque ambos tenían la terrible sensación de querer que nunca acabara la noche, querían huir del sol y del tiempo, y aunque la despedida sería agridulce sabían que la eternidad les uniría para siempre:
Era irónico pero cierto, a su lado ella recobraba los latidos y cuando llego la hora de la despedida, ella puso su mano en el pecho, y aunque resultaba imposible, él pudo oír un corazón.
Cuando ella marcho, él salió de casa y paseo durante una hora con un ramo de flores bajo el brazo, cuando llegó al cementerio, busco el nombre de su amada, puso el ramo de rosas encima de la lápida con su nombre y dejó una caja llena de sobres que sabía que ella leería. Si alguien se la hubiera tenido en sus manos habría podido leer una inscripción:
Has sido, eres y serás la pieza fundamental del puzzle de mi vida.
En la caja estaban las trescientos sesenta y cinco cartas que escribió para ella todos los días del año. Se limpió las lágrimas y se marchó a casa mientras el resto de niños corrían disfrazados sin saber que ha su lado un corazón lloraba la distancia de la muerte.
En la lejanía se podía ver la silueta de una anciana recogiendo una caja en medio del cementerio, y justo en ese momento un destello de luz apareció a su lado, ella camino despacio, se dio la vuelta buscando algo, y puso su mano en el corazón. Tras sus cuerpo muerto se podía ver un brillo lleno de vida y de amor, a continuación el destello de luz la absorbió como un fantasma.
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